El riesgo climático está dejando de ser exclusivamente una cuestión ambiental para convertirse también en una variable empresarial y económica.
Analizamos cómo el riesgo climático empresarial puede afectar a operaciones, productividad, costes, ingresos, activos y decisiones financieras.
El riesgo climático empieza a convertirse también en riesgo empresarial. Analizamos cómo el calor, la sequía, las inundaciones y otros fenómenos pueden trasladarse desde las operaciones hasta los costes, los ingresos, los activos y las decisiones financieras.
El clima ya está entrando en la cuenta de resultados de las empresas
El riesgo climático está dejando de ser exclusivamente una cuestión ambiental para convertirse también en una variable empresarial y económica. Calor extremo, sequías, inundaciones, incendios y otros fenómenos pueden terminar afectando a la producción, la productividad, las cadenas de suministro, los activos y, finalmente, a los resultados de las empresas.
Durante años, gran parte de la conversación empresarial sobre cambio climático se ha concentrado en las emisiones, la descarbonización, los compromisos ambientales y las obligaciones de información.
Pero existe otra dimensión que está adquiriendo una importancia creciente: qué ocurre cuando es el clima el que afecta directamente a la empresa.
Una fábrica que necesita agua para producir. Un hotel cuyo consumo energético aumenta durante episodios prolongados de calor. Una empresa que depende de proveedores situados en territorios expuestos a inundaciones. Un centro logístico afectado por un fenómeno extremo. Una infraestructura situada en una zona vulnerable. Trabajadores cuya productividad disminuye durante temperaturas excepcionalmente elevadas.
En todos estos casos existe una conexión entre clima y resultados empresariales.
Comprender esa conexión será cada vez más importante para gestionar riesgos y tomar decisiones.
Del fenómeno climático al impacto económico
Un fenómeno climático no se convierte automáticamente en una pérdida económica.
Entre ambos extremos existe una cadena de transmisión.
En InstitutoClimatico.es proponemos utilizar inicialmente el siguiente marco para estudiarla:
Amenaza climática → Exposición → Vulnerabilidad → Impacto operativo → Impacto económico → Adaptación → Decisión
Pensemos en una ola de calor.
La temperatura extrema constituye la amenaza.
Una fábrica, hotel, almacén, explotación agrícola o grupo de trabajadores situados en el territorio afectado representan la exposición.
Las características de las instalaciones, los procesos productivos, las necesidades de refrigeración, las condiciones laborales o la disponibilidad de agua determinan parte de la vulnerabilidad.
A partir de ahí pueden aparecer consecuencias operativas: menor productividad, mayor consumo energético, restricciones de producción o alteraciones logísticas.
Y algunas de estas consecuencias pueden finalmente trasladarse a mayores costes, menores ingresos, nuevas inversiones o deterioro de activos.
El riesgo climático empieza entonces a ser también riesgo empresarial.
El clima puede afectar a diferentes partes de la empresa
No existe una única vía mediante la cual un fenómeno climático pueda afectar a una organización.
Producción y operaciones
Las temperaturas extremas, la disponibilidad de agua, las inundaciones o los daños sobre instalaciones pueden alterar procesos productivos.
En algunos sectores, pequeñas variaciones en las condiciones ambientales pueden producir consecuencias operativas relevantes.
Productividad
El calor constituye un buen ejemplo.
Cuando las temperaturas aumentan, determinadas actividades realizadas en exteriores o en instalaciones insuficientemente climatizadas pueden experimentar pérdidas de productividad, cambios de horarios o mayores necesidades de protección.
El fenómeno climático puede convertirse así en un problema de organización y costes.
Energía y agua
Muchas actividades dependen intensamente de estos dos recursos.
El aumento de las temperaturas puede incrementar las necesidades de refrigeración, mientras que situaciones prolongadas de sequía o estrés hídrico pueden aumentar la competencia por el agua o introducir restricciones.
Por tanto, estudiar riesgo climático también implica estudiar dependencias empresariales.
Cadenas de suministro
Una empresa puede no sufrir directamente un fenómeno climático y, sin embargo, resultar afectada.
Un proveedor puede detener su producción. Una infraestructura puede quedar temporalmente inutilizada. Una ruta logística puede sufrir interrupciones.
Esto introduce una dimensión particularmente compleja: el riesgo climático puede propagarse a través de las relaciones económicas.
Activos e infraestructuras
Edificios, fábricas, hoteles, almacenes, carreteras, puertos, instalaciones energéticas y otras infraestructuras se encuentran físicamente localizados.
La geografía importa.
Conocer dónde está situado un activo y a qué amenazas puede estar expuesto empieza a convertirse en información relevante para evaluar riesgos.
Ingresos y demanda
El clima tampoco afecta exclusivamente a los costes.
Puede modificar comportamientos de los consumidores, estacionalidad, movilidad o demanda de determinados productos y servicios.
El efecto, además, no tiene necesariamente que ser negativo para todas las empresas. Unas condiciones meteorológicas determinadas pueden favorecer temporalmente algunas actividades mientras perjudican otras.
El análisis requiere, por tanto, evitar conclusiones generales y estudiar sector, empresa, activo y localización.
El riesgo físico empieza a formar parte de las decisiones financieras
Una señal especialmente significativa procede del propio sector de información financiera.
En agosto de 2026, MSCI completó la adquisición de First Street, una compañía especializada en datos y análisis de riesgo climático físico que cubren más de 2.400 millones de estructuras en todo el mundo.
El objetivo declarado por MSCI es integrar esta información en sus soluciones para que sus clientes puedan comprender cómo evoluciona su exposición al riesgo físico e incorporarla directamente a la toma de decisiones financieras.
La operación había sido anunciada por un importe inicial de 120 millones de dólares, sujeto a ajustes y posibles pagos adicionales vinculados a objetivos de ingresos.
No es únicamente una operación corporativa. Es una señal sobre el valor que están adquiriendo los datos capaces de conectar localización, activos, amenazas climáticas y consecuencias financieras.
MSCI señala asimismo que inversores, instituciones financieras y empresas están demandando información sobre riesgo climático físico integrada directamente en sus procesos de inversión y gestión del riesgo.
Esto sugiere una transformación importante: el dato climático deja progresivamente de ser únicamente información ambiental y puede convertirse también en información económica y financiera.
Cuando la geografía entra en las finanzas
El riesgo climático presenta una característica especialmente relevante: tiene una fuerte dimensión espacial.
Dos empresas pertenecientes al mismo sector pueden presentar exposiciones muy diferentes dependiendo de dónde estén localizadas sus instalaciones, proveedores o mercados.
Dos edificios aparentemente similares pueden enfrentarse a riesgos distintos debido a su ubicación.
Por eso los datos geoespaciales están adquiriendo importancia en el análisis del riesgo físico.
Esta lógica permite pasar progresivamente de preguntas generales como:
«¿Cómo afectará el cambio climático a España?»
a preguntas mucho más concretas:
«¿A qué amenazas está expuesto este activo?»
«¿Qué instalaciones de esta empresa presentan mayor exposición?»
«¿Qué proveedores están localizados en territorios vulnerables?»
«¿Cómo podría afectar una determinada amenaza a sus operaciones?»
La inteligencia climática empieza precisamente cuando conseguimos conectar estas diferentes capas de información.
Del riesgo empresarial al riesgo financiero
Existe todavía otro nivel.
Si un fenómeno climático afecta a la capacidad de una empresa para producir, vender, mantener sus activos o generar flujo de caja, sus consecuencias pueden trasladarse también a quienes la financian.
El Banco Central Europeo incorpora ya los riesgos climáticos físicos a determinados análisis del sistema financiero.
En un análisis publicado sobre las pruebas de resistencia europeas, el BCE estudió cómo fenómenos físicos agudos, particularmente las inundaciones, pueden deteriorar la calidad crediticia de las empresas y, mediante ella, afectar a los bancos.
Los resultados son especialmente interesantes porque muestran diferentes canales de transmisión: daños directos sobre empresas, perturbaciones sobre la economía local y efectos macroeconómicos más amplios.
En el caso de las empresas directamente afectadas por inundaciones analizadas por el BCE, la probabilidad de que sus préstamos pasaran a situación de impago aumentó respecto a empresas comparables no afectadas. Para las inundaciones de Valencia de 2024, el efecto estimado llegó a alcanzar 2 puntos porcentuales durante los dos trimestres posteriores.
El clima puede, por tanto, recorrer una cadena mucho más larga:
Fenómeno climático → Empresa → Resultados → Capacidad financiera → Crédito → Sistema financiero
Esto ayuda a explicar por qué bancos centrales, entidades financieras, aseguradoras e inversores están prestando cada vez mayor atención al riesgo climático físico.
Medir el riesgo será uno de los grandes desafíos
Reconocer que existe riesgo climático es relativamente sencillo.
Cuantificarlo resulta mucho más difícil.
Para hacerlo necesitamos combinar información de naturaleza muy diferente:
datos climáticos y meteorológicos;
información geográfica;
localización de activos;
características de edificios e infraestructuras;
datos empresariales;
información sectorial;
cadenas de suministro;
variables económicas y financieras.
La ciencia de datos, los sistemas de información geográfica y la inteligencia artificial pueden desempeñar un papel creciente en la integración y análisis de estas fuentes.
Pero disponer de más tecnología no elimina un problema fundamental: distinguir entre datos, estimaciones, escenarios y predicciones.
Una inteligencia climática útil deberá ser también capaz de comunicar la incertidumbre.
De gestionar acontecimientos a desarrollar capacidad de adaptación
El objetivo final no debería ser simplemente calcular cuánto puede perder una empresa.
Comprender el riesgo permite también estudiar cómo reducirlo.
Una organización puede diversificar proveedores, adaptar instalaciones, mejorar sistemas de refrigeración, modificar procesos, aumentar eficiencia hídrica, revisar ubicaciones, reforzar infraestructuras o incorporar determinados riesgos a sus decisiones de inversión.
Algunas actuaciones requerirán inversiones significativas. Otras podrán consistir simplemente en gestionar mejor información que ya existe.
La adaptación climática puede entenderse así como una capacidad empresarial.
Una organización mejor preparada no es aquella capaz de predecir exactamente qué ocurrirá, sino aquella que comprende sus vulnerabilidades, identifica señales relevantes y dispone de mecanismos para responder.
Del dato climático a la decisión
Durante las próximas décadas las empresas tendrán que operar en un contexto climático diferente del que permitió construir buena parte de las series históricas utilizadas para tomar decisiones.
Eso introduce una cuestión fundamental.
¿Hasta qué punto podemos seguir tomando decisiones sobre activos, inversiones y operaciones de largo plazo utilizando exclusivamente información sobre el pasado?
La respuesta probablemente dependerá del sector, del territorio, del horizonte temporal y de cada decisión.
Pero la pregunta ya resulta difícil de ignorar.
La adquisición de capacidades de riesgo físico por parte de grandes proveedores de información financiera, la incorporación del clima a los análisis de los bancos centrales y la creciente disponibilidad de datos geoespaciales muestran una misma dirección.
El clima está convirtiéndose progresivamente en una variable que también debe ser comprendida desde la economía y la empresa.
Una nueva línea de investigación para InstitutoClimatico.es
Esta relación entre clima y resultados empresariales constituye una de las principales líneas de investigación que queremos desarrollar en InstitutoClimatico.es.
Nuestro objetivo será estudiar casos documentados, identificar mecanismos de transmisión y construir progresivamente conocimiento estructurado sobre cómo diferentes amenazas pueden afectar a empresas, activos, sectores y territorios.
Queremos investigar la cadena completa:
Amenaza → Exposición → Vulnerabilidad → Operaciones → Impacto económico → Adaptación → Decisión
No partimos de la premisa de que todo fenómeno climático producirá pérdidas ni de que todas las empresas resultarán afectadas de la misma manera.
Precisamente por eso necesitamos datos.
Y necesitamos analizarlos.
Comprender cuándo, dónde, cómo y por qué el clima llega a la cuenta de resultados puede convertirse en una nueva capacidad para tomar mejores decisiones en un entorno cada vez más cambiante.
Fuentes y referencias
Banco Central Europeo. Integrating climate risk into the 2025 EU-wide stress test: the effects of climate risks for firms. Macroprudential Bulletin, noviembre de 2025.
Banco Central Europeo. Analytical indicators on physical risks.
MSCI. MSCI completes acquisition of First Street. 3 de agosto de 2026.
MSCI. MSCI to acquire First Street to enhance physical climate risk capabilities for financial decision making. 24 de junio de 2026.
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